jueves, diciembre 8, 2022

Santa Marta, la ciudad más cara en el Caribe

Es además la segunda en el país. El servicio eléctrico es el factor más costoso con una variación del 48.11%, el más alto en Colombia.  

POR:
GENNYS
ÁLVAREZ NAVARRO

El Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE), presentó la variación de octubre a nivel nacional del Índice de Precio al Consumidor (IPC) la cual fue 0,72%, frente a septiembre de 2022. La división Alimentos y bebidas no alcohólicas registró una modificación mensual de 1,21%, siendo esta la mayor.

Los incrementos significativos de precios se registraron en las papas, arracacha, ñame, otros tubérculos, café y productos a base de café. Las disminuciones de precio se reportaron en las naranjas, zanahoria y tomate.

Esta realidad nacional también golpea a la economía de Santa Marta, ciudad cuyo abastecimiento de productos agrícolas se da con proveedores del interior del país. Según el DANE en el pasado mes el IPC reportó una variación del 0,70%, por debajo de la media nacional, superada en el Caribe por Sincelejo, Valledupar, Montería y seguida por Cartagena, Riohacha y Barranquilla.

Sin embargo, el fenómeno de la inflación es un viejo fantasma que persigue a la capital del Magdalena desde principios de año, según el acumulado del 2022 los precios son superiores al 15%, segundo ente territorial más costoso de Colombia y el primero en el norte. Los alimentos y bebidas sin alcohol, los artículos para el hogar y restaurantes registraron los mayores incrementos anuales en los precios.

No obstante, el desmesurado impacto en los bolsillos de los samarios proviene de la variación el cobro del servicio de electricidad, que para octubre estuvo en el 1,61%, siendo el más alto en el Caribe. A su vez, la energía en los diez meses del 2022 ha sufrido un incremento del 48,11%, por encima de todas las capitales y centros poblados del país.

Y quienes sufren de cerca este golpe son los tenderos, la energía les está llegando por las nubes y la manera de buscar un equilibrio a sus finanzas es el aumento a los productos que se requieren en el hogar. Según la Unión Nacional de Comerciantes (Undeco), además del IPC, las carretillas, las ventas informales de frutas y verduras en las calles de Santa Marta que han acaparado a los compradores en una competencia desleal y las facturas de AIR-E, los amenazan con llevarlos a la quiebra.

Y “si los productos encarecen en el Mercado, encarecen en las tiendas, y la plata deja de alcanzar”, reza la sabiduría comercial de la ciudad, sin embargo, el factor energético debe estar presente en cualquier análisis. Para Luis Fernando Sánchez León, presidente Undeco en Santa Marta, el sector comercial y productivo sufre por los incrementos injustificados.

“Como estamos en una zona tropical demandamos más energía. Esto afecta a todos los sectores de los diferentes negocios que están afiliados a Undeco porque no solamente son las tiendas, son todos los sectores que tiene que ver con la dinámica comercial”, en su momento expresó Sánchez León, quien afirmó que las alzas de energía “estropean” la economía de los comerciantes.  El líder gremial acotó que, “hay un desequilibrio entre los costos de energía en la costa y los costos de energía en el interior”.

Ante este panorama lo que esperan los samarios es que lo único que se dé al alza sea el salario mínimo para el 2023, porque en una ciudad como Santa Marta, donde el 62.9% de la población ocupada vive de la informalidad y el ‘rebusque’, es complicado sostenerse.

INFLACIÓN ANUAL DEL 12.2% 

El Dane detalló que la trepada de la inflación fue  impulsada por el crecimiento continuo de los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas. De esta manera, la inflación en el año corrido llegó a 10,86% y la anual a 12,22%, encareciendo el costo de vida.

Esta cifra es de nuevo superior a la que esperaba el mercado, que consideraba un promedio de 12,19% para el decimo mes del año. Y el dato es el más alto desde marzo de 1999, cuando la inflación anual llegó a una cifra de 13,51%.

Como ya se mencionó los alimentos y las bebidas no alcohólicas fueron las divisiones de gasto que más crecieron en sus precios en el año. La inflación en este punto es de 27,02%; seguido de artículos para el hogar, con 16.74%; y una tercera restaurantes y hoteles, que vio un alza en los precios de 16,55%. Estos tres rubros superaron el dato promedio anual.

El resultado con corte de la revisión el 3 de noviembre, mostró que el precio promedio de las siete ciudades llegó a $35.038. Hace un mes, este nivel estaba en $34.371, es decir un encarecimiento de 1,9%.

«La tendencia que venimos observando todo el año es que los alimentos y bebidas no alcohólicas representan la mayor variación dentro del IPC», explicó Piedad Urdinola, directora del Dane.

ASÍ SE COMPORTÓ LA INFLACIÓN POR CIUDADES 

En septiembre únicamente, las variaciones más altas se dieron en Sincelejo, con 2,16%; Cúcuta, (1,14%), y Valledupar (0,87%). En total fueron 13 ciudades las que tuvieron una variación de precios por encima del total nacional de 0,72%. Por el lado contrario, 10 dominios geográficos están por debajo de ese dato y las ciudades con la variación más baja fueron Riohacha, con 0,57%; Popayán con 0,56%, y Bucaramanga, con 0,29%.

Cúcuta también encabeza el alza de precios en el año, con una variación del IPC de 15,62%; seguido de Santa Marta, con 15.28% y Valledupar (15,16%). En este caso 19 dominios geográficos están por encima del total nacional y solo cuatro zonas por debajo; siendo Bogotá, la ciudad donde menos han aumentado los precios en el año con 11,16%; Manizales con 11,81% y Medellín (12,10%).

Siendo este el panorama, Piraján agregó que se seguirán viendo presiones al alza que se concentran en alimentos y transporte, que además «encarecerán el almuerzo, debido al incremento en carnes y uno más leve en gas».

PROYECCIONES 

Se estima que para finales de este año la inflación mostraría una tendencia más bajista, pero igual se mantendría relativamente alta sobre 12,05%.

«Esperamos que la inflación continúe de esta manera y termine más o menos en un 12,5 % a diciembre de este año, sin embargo el próximo año esperamos que especialmente los alimentos comiencen gradualmente a bajar y podamos llegar a una inflación cercana al 6,5 % para finalizar el próximo año, sin embargo las alzas de la gasolina, la indexación de precios por el salario mínimo que se está negociando y la tasa de cambio nos hacen pensar que el sesgo de esta inflación continúa siendo hacia el alza», anotó Sergio Olarte, economista principal de Scotiabank Colpatria.

Estas previsiones ayudan a hacer cuentas de cuánto del poder adquisitivo han perdido los hogares colombianos en el año, y también empezarían a fijar las bases de lo que sería el posible aumento del salario mínimo para los trabajadores el próximo año.

¿A QUÉ SE DEBEN LAS ALZAS? 

Factores como la Tasa Representativa del Mercado (TRM), las condiciones climáticas que se han presentado en los últimos días y la indexación, desde ya, de los contratos de arrendamiento, tanto en los locales como en los hogares, serían los principales responsables de este aumento.

Según Juan Camilo Pardo, investigador económico en Corficolombiana, detrás de la inflación se pueden evidenciar sectores últimamente más ‘vulnerables’ como el de los alimentos y el dólar.

En el caso de los alimentos, “es importante resaltar las malas condiciones climáticas por las que estamos pasando hace varios meses. Esto, obviamente afecta a las cosechas y por ende la oferta de estos productos en el mercado, por lo que su precio sube”.

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